domingo, 1 de diciembre de 2019

Actividades cotidianas para mejorar la motricidad fina


El día a día, las actividades cotidianas de cualquier hogar y familia, están repletas de oportunidades que pueden favorecer el desarrollo de la función manipulativa y que no implican un gran esfuerzo. El hecho de que se produzcan de forma rutinaria hace que se puedan incorporar a determinados roles del niño, que tenga sus pequeñas responsabilidades en la vida del hogar. Además, son gratis, siempre están accesibles, apenas requieren introducir cambios, se pueden poner en marcha desde el minuto 1 y son fácilmente adaptables en grado de dificultad.

En la cocina y a la hora de comer
·  Preparar la panera con trozos de pan partidos con las manos.
· Partir en trozos las verduras que luego vayan a ser hervidas, como las zanahorias, acelgas, las hojas de espinaca...
· Colaborar en la elaboración de la ensalada troceando las hojas de lechuga con las manos, echando aceite y/o vinagre de una botella que cuente con un agujero pequeño y que requiera ejercer presión en el envase de plástico, apretando con las manos. También pueden emplearse los de tipo spray.
·  Ser el responsable de servir en los platos algunas salsas o cremas desde envases de plástico o Tetra Brik, con orificio muy estrecho, como mayonesa, tomate Ketchup, tomate frito, nata...
· Pelar el plátano, la mandarina o la naranja (pueden presentarse con algunos cortes previos que faciliten su retirada).
· Elaborar el zumo exprimiendo las naranjas en el exprimidor, solo o en colaboración del adulto.
·  Preparar brochetas de fruta con palos de madera.
· Que sea el propio niño quien se abra los postres lácteos (puede necesitar que se le levante previamente una esquina).
·   Trabajar masas para hacer pizzas, pan, empanadas o postres. El niño puede amasar, pasar el rodillo para alisar, hacer marcas, obtener figuras de moldes..
· Usar mangas pasteleras de boquilla estrecha.
· Animar al niño a que trocee algunos alimentos con el canto del tenedor, como salchichas, barritas de pescado, una hamburguesa fina, pescado...
·  Introducir el uso de las tijeras de seguridad para cortar alimentos como si fuera un cubierto más (al ser una actividad bilateral con cierta exigencia, le podremos ayudar estabilizando el alimento).

A la hora de la compra
·   Ser el encargado de empujar el carro o llevar la cesta.
·  Ayudar a colocar productos pesados, como el agua, la leche, el detergente, el suavizante, el saco de patatas...
· Colocar los productos en la cinta de caja.
·  Colaborar en el transporte de las bolsas de camino al coche, a casa...
· Organizar los productos comprados (y pesados) en sus lugares habituales en la cocina o despensa.
·  Separa los envases presentados en pack, como yogures, flanes...
·   Abrir las cajas de la leche, romper los plásticos de los packs de agua...

Con la ropa
·  Si se tiende la ropa y llega al tenderete, que pueda ser el encargado de colocar y recoger las pinzas (en el mercado existen mucho modelos con diferentes tamaños y durezas). Puede pensarse en poner una cuerda a su altura.
· Recoger la ropa, especialmente la de tamaño mediano y grande, ya que tendrá que tirar de ella con energía para lograr retirarla.
·   Encargarse de pasar la ropa mojada de la lavadora a la secadora.
·   A la hora de cambiar la ropa de cama (sábanas), puede ser el encargado de quitarla.

El reciclaje
·   Podemos nombrarle el encargado de asumir esta tarea que, por lo general, les suele encantar a los niños.
· Hacer trozos los catálogos, trípticos, cartas o papeles que ya no queramos. Pueden usarse también las tijeras.
·  Romper y aplanar las cajas de las galletas, cereales y otros alimentos o productos.
·  Aplanar los Tetra Brik de la leche, zumo, batidos...

En el baño
· Abrir los envases del gel, champú, suavizante...
·  Usar envases con dosificador (los que hay que apretar arriba para que salga el producto).
·  Echar en la mano o esponja estos productos.
·  Enjabonarse con la esponja (aunque luego el adulto deba darle un último repaso).
· Usar, como elemento de juego en la bañera, jeringuillas de diferentes tamaños, botes con los que hacer trasvases de agua...
·  Aplicarse la crema corporal él mismo.
·  Retirar el tapón del dentífrico y aplicar la crema.
·  Cepillarse los dientes con un cepillo vibrador o de cabezal rotante.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Consejos para el desarrollo del lenguaje


-  Habla a tu hijo. Aprovecha cualquier situación para “conversar”; si estás cocinando: “Mira, esto es una cebolla” o “¿a ti te gustan las zanahorias?” mostrándole una.  Hablándole siempre con palabras cortas y frases sencillas, e ir aumentando  poco a poco la dificultad.
-  Prestar atención y responder a cualquier intento de comunicación del niño.
-  No interrumpir  el discurso del niño para corregirle ni obligarlo a repetir lo que ha dicho mal. Es recomendable, en lugar de eso, repetir lo que ha dicho el niño de una forma correcta, por ejemplo: el niño dice “pelito bueno” y el adulto responde “tienes razón, ese perro es muy bueno.
-  No repetir el adulto aquellas palabras, que a pesar de parecer graciosas, el niño pronuncia mal.
-  Utilizar la expansión.  Cuando el niño dice frases de una palabra, como “agua”, el adulto le contesta: “¿Quieres agua? Pues te daré agua en tu vaso azul.”
-  Anímalo a pedir aquello que desee. Evitar dar por sentado que entiendes sus gestos para que el pequeño se esfuerce en su necesidad.  
-  No responder en su lugar. Cuando alguien le pregunte dejar que el niño conteste aunque diga cualquier respuesta y no sea lo esperado.
-  Mantén la calma si tu hijo se acerca para contarte algo. Dale la oportunidad de hacerlo a su ritmo y no lo interrumpas.
-  Contar cuentos a diario. Un momento muy adecuado es justo antes de irse a dormir, tenerlo como una rutina más del día a día.
-  Cantarle canciones.
-  Jugar a soplar. Hacer pompas de jabón, hacer girar molinillos, soplar bolitas de papel haciéndolas correr hacia distintos lados, hacer pedorretas, etc.
-  Jugar a emitir sonidos, bien de acciones de objetos (sonido de un timbre, de campanas, de una sirena…)  o de onomatopeyas de animales.
-  Ejercitar los órganos que intervienen en la fonación: con la masticación (evitando  comidas en pasado), mandar besitos, hacer gárgaras…
-  Evitar el uso de chupete.

viernes, 18 de octubre de 2019

LA IMPORTANCIA DE LOS LÍMITES


    Poner límites es preparar a los niños para adaptarse a diversas situaciones de la vida cotidiana y  también es ayudarlos a tolerar la frustración. Con los límites se descubre la existencia del otro, y por lo tanto la propia existencia. Se distingue hasta donde tú y hasta donde yo, cómo eres y cómo soy.

     Los padres son las figuras de referencia para sus hijos, y es su labor enseñarles lo que está bien y lo que está mal. Desde pequeños, tienen que aprender que no todo está permitido. Toda norma implica una obligación que hay que cumplir y unos derechos que se han de respetar.

     El establecimiento de normas y límites en el contexto familiar supone uno de los factores de protección más significativos para reducir la probabilidad de aparición de conductas de riesgo, tanto en la infancia como en la adolescencia. El papel de los padres en este ámbito se centra en establecer y aplicar unas normas claras, pertinentes y razonables.

Beneficios de los límites

  •  Dan seguridad, los límites son  utilizados por los padres como herramienta para enseñar la manera de actuar ante diferentes situaciones. Marcan el camino a seguir por el niño y eso da seguridad
  • Son esenciales para su educación. Educar a los hijos significa acompañarles durante su desarrollo con cariño y dedicación  para ayudarles a ser personas equilibradas.  Para conseguirlo es importante saber decir “no “ a tiempo.  Al hacerlo se irán configurando los  límites y las normas que conseguirán que el niño sea más hábil emocionalmente.
  • Transmiten valores. Al principio estas reglas solo son normas que hay que cumplir, pero a medida que se van poniendo en práctica, los niños van interiorizando y van aprendiendo los valores que hay detrás de ellas: respeto, solidaridad, paciencia, etc.
  •  Les ayudan a “portarse bien”. Los límites van marcando al niño cómo ha de actuar. Al seguirlos habrá mayor probabilidad de que el niño tenga buenos comportamientos y recibirá mayor número de elogios y esto ayudará a la creación de una alta autoestima.


Es importante que las normas o límites sean:

  • Realistas: Las normas han de ser posibles de cumplir y estar ajustadas a la realidad, la edad, habilidades y grado de maduración de los hijos. Frases como “pórtate bien” son poco claras para él. Es preferible explicarles lo que esperamos que haga de forma correcta y en ese momento: estar sentado con nosotros, hablar bajito, ir de la mano…
  •  Claras: las normas  han de ser entendidas para poder ser cumplidas. Los hijos deben saber exactamente qué es lo que se espera de ellos y qué clase de consecuencias pueden esperar en caso de no cumplirlas.
  • Mensaje en positivo. En lugar de decir continuamente frases como “no corras” o “no grites”, es preferible pedirle la conducta esperada: “camina a mi lado”, “habla despacio”. Diciendo “no, no, no”, solo  señalamos lo que está  mal, pero no le decimos lo que está bien, lo que esperamos que haga.
  •  Explicar el porqué de cada regla. Cuando se aplica un límite lo mejor es explicarle al niño  porqué tiene que obedecer y cumplirlo. Entendiendo la razón los niños pueden desarrollar valores internos de conducta o comportamiento y crear su propia conciencia.
  • Ser firmes, coherentes y congruentes: es decir, sí significa sí y no significa no. Además, los papás que no respetan las normas y las consecuencias que establecen suelen tener hijos que tampoco las respetan. No hay que olvidarse que los niños aprenden observando a los adultos, especialmente los padres.


A tener en cuenta

Los límites deben ser mantenidos y,  en lo posible, acordados por ambos padres. Si pensamos que el otro progenitor se ha excedido, tendremos que hablar con él sin el niño presente y valorar la modificación del castigo siempre que se esté de acuerdo. El progenitor que ha puesto el castigo será el encargado de modificarlo.

Debemos mantener el “no” que hemos dado, tolerando la rabia que este pueda generar,  y ayudándole a tolerar él mismo el proceso de frustración.  Poco a poco irá disminuyendo.

El hecho de establecer unas normas o reglas con los niños desde que son pequeños, supone una manera positiva de encauzar su desarrollo, sobre todo en el ámbito emocional. Ser pacientes, constantes y animarlos a intentarlo, ya que nunca es tarde para poner límites.

domingo, 13 de octubre de 2019

EL LENGUAJE DE 0 A 3 AÑOS


     El lenguaje es, sin duda, la forma principal, y la más compleja, que utiliza el ser humano para comunicarse. Adquirir el lenguaje significa aprender sus mecanismos formales y utilizarlo como instrumento de comunicación.
    Tanto para prevenir trastornos del lenguaje como para enseñar los mecanismos lingüísticos formales, es necesario conocer las etapas evolutivas del desarrollo del lenguaje en estas edades tempranas.

El lenguaje durante el primer año

    El bebé discrimina perfectamente el volumen, el timbre y el tono  de la voz. SU forma esencial de comunicación es el llanto, pero a partir del cuarto mes ya emite donaciones con distintos tonos, disfrutando de sus propios sonidos. A los 6 meses puede emitir silabas, como pa, ma, ba, da, ta, ga, ja, y a partir de los 7-8 meses balbucea articulando sílabas dobles como papa, mama, baba, además de repetir cadenas de consonante-vocal con ritmo y entonación. Alrededor del año comienza la etapa de “holofrase”: el niño utiliza una palabra (poco clara) como una construcción gramatical de múltiples significados.

El lenguaje durante el segundo año

    A los 12 meses, el lenguaje gestual aún es el protagonista de la comunicación del niño.  Suele utilizar algunas palabras que oye con frecuencia para expresar un pensamiento completo. A partir del año y medio, incluso antes, dispone de más facilidad para combinar dos palabras en la formación de frases y utiliza un lenguaje “telegráfico”. Cuenta sus experiencias en tiempo presente, mantiene monólogos mientras juega solo, imita la conversación de un adulto y comienza a realizar preguntas como un medio de relacionarse.

El lenguaje durante el tercer año

    El lenguaje comprensivo progresa con rapidez, compre frases largas y complejas, reconoce el significado de muchos verbos  y señala las imágenes de las acciones que nombra el adulto. Comprende mejor las preguntas que le hacen y responde a ellas, primero con acciones y gestos y después de forma oral. Identifica los objetos por su nombre y su uso, y va entendiendo los adjetivos y preposiciones.
    Al comenzar el tercer año forma frases de dos palabras, de vez en cuando añade una tercera, y su lenguaje es bastante telegráfico. Utiliza pronombres pero suele confundirlos.
    Alrededor de los dos años y medio plantea y responde preguntas con habilidad, comienza a expresar sus sentimientos y forma frases más complejas utilizando palabras de relleno, como las preposiciones. En ocasiones cambia un sonido de una consonante más difícil por otro más fácil, por ejmplo, “dosa” por “rosa”. Y es a partir de los 30 meses cuando aplica reglas gramaticales y utiliza las formas de algunos verbos. Le gusta participar en conversaciones, discriminar sonidos, las retahílas, las canciones, los juegos de preguntas y respuestas, etc. Todas esas actividades le ayudan a integrar y organizar la nueva información sobre el lenguaje y favorece su futura habilidad para la lectura.

Fuente: Dimensión Nubaris

domingo, 29 de septiembre de 2019

CONTROL DE ESFÍNTERES


¿Qué es importante antes de iniciar el control de esfínteres?
  •  Antes de retirar el pañal, es conveniente establecer una fase previa para ir concienciando al niño de diversas maneras, tanto explicándole que dentro de poco le quitaremos el pañal, como realizando una serie de refuerzos verbales.
  • Reforzar al niño cada vez que nos avise que lleva el pañal sucio. Si no se da cuenta, ayudarle a identificarlo mediante juegos y gestos: “¿Qué hay en el pañal?”, “ huele mal”, etc.
  • Cambiarlo enseguida cuando manche el pañal, ya que así aprenderá a valorar lo importante que es estar limpio. Al  terminar, decirle frases como “¡qué limpio!” o “¡qué bien hueles!”.
  •  Pedirle colaboración en el cambio de pañl: preparar el limpio, coger las toallitas, tirar  a la basura el sucio…
  • También es importante que vaya practicando con la ropa, aprendiendo a bajarla y subirla con autonomía.
  •  Familiarizar al niño/a con el váter y/o el orinal. Pedirle que se siente en momentos determinados, como antes de ir a dormir o cuando se levante, y que esté un ratito. Si hace pis o caca, le alabaremos y le reforzaremos con algo material (solo al  principio), dependiendo de los intereses del niño: un lacasito, una pegatina…Pero si no lo hace, no pasa nada.
  •   Jugar con muñecos a llevarlos al baño, a ponerles  y quitarles la ropa.
  • Leer cuentos en los que se narre la situación de ir al baño y dejar los pañales.
  • Contar los progresos  a la abuela, a su hermano y  a otras personas de su entorno, ello aumentará su autoestima y reforzará los avances.




No olvides:
   Hay niños que logran alcanzarlo en poco tiempo, y otros que necesitan más.
 No podemos presionar al niño para que lo consiga cuanto antes.
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